sábado, 20 de septiembre de 2025

La soledad del silencio

 


La soledad del silencio

 



Supongo que es imposible entrar en la soledad de otro.

La soledad es un templo en ruinas donde solo suenan los pasos del que lo habita, y cualquier intento de acceder es detenerse ante un muro sin inscripción. Apenas nos llegan señales; una palabra, una grieta en la voz, un temblor que se escapa del cuerpo… y entonces creemos que eso es comprender, cuando en realidad no hemos hecho más que rozar la superficie de un océano sin fondo.

Ilusos soñadores.

Una persona puede decir… “tengo frío” y en esa confesión podemos sentir cómo se abre la puerta de su fragilidad; puede estremecerse, y en el temblor mostrarnos que no es solo el cuerpo, sino también el alma la que tiembla. Pero… ¿qué ocurre con aquella persona que se calla, con quien no tiembla, con quien convierte su silencio en una armadura que no deja filtrar ni un soplo de luz?

Ahí llega lo difícil.

Lo indescifrable nos obliga a contemplar desde fuera, y la contemplación es todo un desierto. Uno mira, insiste, busca un signo donde aferrarse, y lo que recibe es apenas el reflejo de su propia mirada. Porque lo hermético puede llegar a convertirse en un espejo de piedra… cuanto más se le interroga, más silencio devuelve.

Y entonces llega el desconcierto.

Quizás ese sea el destino de todo encuentro, de toda relación humana: caminar alrededor de la fortaleza invisible del otro, intuyendo puertas que nunca se abrirán. Y lo poco que podemos llegar a descifrar en su interior, lo pintamos con nuestros propios miedos, con la variabilidad de las sombras que arrastramos desde siempre. Porque en el fondo… el misterio del otro es un espejo hondo donde nos vemos multiplicados. Su hermetismo refleja nuestra hambre de sentido, y su silencio… su silencio desnuda el ruido que todos llevamos dentro.

 

                                                                    L. J. Pruneda


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jueves, 18 de septiembre de 2025

Reseña de la novela "Xente na sombra"






 

Frases destacadas


He preparado para ti cinco frases que, como destellos, pretenden abrir camino a la presentación de la novela.


  • “La verdadera riqueza de un pueblo está en la memoria de quienes trabajaron sin esperar recompensa.”
  • “Los que emigraron llevaron consigo un pedazo de Asturias, pero los que se quedaron cargaron con la soledad del silencio.”
  • “La vida en la aldea se mide en estaciones, nacimientos y despedidas, más que en años.”
  • “En la sombra también crece la dignidad.”
  • “Cada nombre olvidado es una derrota de la memoria colectiva.”


Xente na Sombra, de Julián Fernández Montes, es mucho más que una novela, es un acto de memoria y gratitud hacia todas esas existencias humildes que rara vez encuentran espacio en la literatura. Con una prosa sencilla y honesta, el autor rescata la vida de sus antepasados en el concejo de Nava, y nos conduce al corazón de la Asturias rural de los siglos XIX y XX, donde las casas de aldea, las escuelas unitarias, el trabajo en el campo y la emigración conformaban el tejido de la vida cotidiana.

El protagonista, Pepe, se convierte en la voz de tantas generaciones que crecieron en la escasez, lucharon con dignidad y afrontaron las ausencias que dejaban quienes marchaban a América o en busca de su destino. La narración transcurre entre escenas de trabajo agrícola, veladas familiares y silencios cargados de dolor, dibujando un mapa íntimo de lo que significa vivir en comunidad y, al mismo tiempo, soportar la soledad de quienes esperan el regreso que nunca llega.

La fuerza de la obra reside en su autenticidad: no hay artificio literario, ni adornos innecesarios, sino verdad y emoción en estado puro. Julián escribe desde la cercanía afectiva, con la mirada de quien ha heredado esas historias y siente la responsabilidad de preservarlas. En ese sentido, la novela es un testimonio colectivo tanto como un relato personal: una crónica de la dignidad de quienes permanecieron en la sombra, invisibles para la historia oficial, pero imprescindibles para la vida de sus pueblos.

El hecho de estar escrita en bable le otorga un valor añadido. No solo recupera una lengua minoritaria, sino también un modo de nombrar y de sentir el mundo. Cada palabra, cada giro idiomático, conecta con la tierra y con la memoria oral de las aldeas, reforzando el carácter identitario de la obra. El asturiano no es aquí un simple vehículo, sino parte esencial del mensaje: reivindicar lo propio, lo que ha sido silenciado, igual que esas gentes a las que da voz.

Así, Xente na Sombra es, a la vez, un relato íntimo y colectivo, donde las pequeñas historias iluminan la gran historia de todos los que vivieron en silencio. Es una invitación a detenernos, a mirar hacia atrás y reconocer la herencia invisible de quienes labraron la tierra, sostuvieron a sus familias y afrontaron el desarraigo sin renunciar nunca a la esperanza. Una novela que, sin recurrir a gestos grandilocuentes, consigue emocionar y dejar huella, porque nos recuerda que en la sombra también crece la dignidad.


                                                                          L. J. Pruneda


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