sábado, 28 de marzo de 2026

EL RASTRO DE LAS SOMBRAS

 



Cada roce del bastón dibuja un camino en la oscuridad. Desde aquel día —el que la dejó a oscuras— él se ha convertido en su única brújula.

Un pitido en ráfaga abre el paso.

A su espalda, un taconeo leve. Joven. Preciso. Lo imagina sin verlo. El cuerpo se le tensa: sabe lo que viene.

—¿Puedo ayudarte?

—No, gracias.

Demasiado seca.

Querría decir que sí. Detenerse. Ceder. Pero no. No puede. Tiene que sostenerse sola. Ahora. Siempre.

Por ella.

Por su hija.

El mar respira cerca. Gaviotas. Voces. Vida ajena.

Una mano en el hombro. No es la chica. El olor lo niega: sudor rancio, tabaco pegado a la piel. 

Ya lo ha olido antes.

Nunca tan cerca.

Y entonces, esa voz. Un graznido que se afila en un susurro:

—Si te dijera quién te hizo esto y dónde está tu hija… ¿qué harías?


                                                                LJ. Pruneda

domingo, 22 de marzo de 2026

El séptimo pájaro

 



 

Siete cuervos cruzan la mañana.
Seis gaviotas anidan en tu alma.
Cinco jilgueros despiertan tu cabeza con su canto.
Cuatro buitres rondan tu calma.
Tres palomas sostienen la paz de tu pecho.
Dos cigüeñas levantan su nido bajo tus pies.
Un mirlo negro se posa frente a tu ventana.
Inclina la cabeza.
Canta.
Entonces lo entiendes:
no es el cielo quien cambia de pájaros…
eres tú quien está aprendiendo a cambiar de vuelo.


                                                                             L.J. Pruneda

lunes, 9 de marzo de 2026

La huella del beso

 






Cerré los ojos y esperé sus labios.

Besar su boca fue tocar una nube de azúcar, rozar un sueño de terciopelo, posar la boca en el pétalo vivo de una flor. Todo en aquel instante tenía la pureza de un comienzo.

Entonces noté que algo se desgajaba dentro de mí.

O quizá era yo quien se soltaba de sí mismo y se dejaba caer al vacío.

No dolía.

Al contrario. Una serenidad tibia me recorrió por dentro, igual que cuando el hielo cede y vuelve a correr el agua.

Y entendí, sin necesidad de pensarlo, que aquello era lo natural.

Que así debía ser.


LJ Pruneda