Siete
cuervos cruzan la mañana.
Seis
gaviotas anidan en tu alma.
Cinco
jilgueros despiertan tu cabeza con su canto.
Cuatro
buitres rondan tu calma.
Tres
palomas sostienen la paz de tu pecho.
Dos
cigüeñas levantan su nido bajo tus pies.
Un
mirlo negro se posa frente a tu ventana.
Inclina
la cabeza.
Canta.
Entonces
lo entiendes:
no es
el cielo quien cambia de pájaros…
eres
tú quien está aprendiendo a cambiar de vuelo.
L.J. Pruneda

No hay comentarios:
Publicar un comentario